Ahora resulta que todos quieren a Juan Gabriel
Poncho Vera
Si alguien ha sido víctima de humillaciones públicas, agresiones, burlas y bromas, ese es Juan Gabriel.
¿Cuántos periodistas, comunicadores en general, y cómicos se han burlado cruelmente del llamado Divo de Juárez? Muchísimos, innumerables.
Y lo más grave, lo más doloso del asunto, es que las burlas han sido en relación, principalmente, a su actitud calificada como amanerada, y a las especulaciones sobre sus preferencias sexuales.
A Juan Gabriel se le ha dicho de todo, palabras dolorosas, ofensivas, y groseras. Siempre en una especie de justificación cobarde, resaltando su gran talento como compositor.
Ahora, de manera más que justa, la Academia de la Música Grabada, vaya, la organización de los premios Grammy, le entregó el reconocimiento de personalidad del año, reconociendo su gran trayectoria musical, su incuestionable fructífera trayectoria musical, en Las Vegas, Nevada, en los Estados Unidos.
Y entonces, aquellos personajes públicos que han hecho pedazos, literalmente, a Juan Gabriel se desviven en elogios, ¿se vale?, ¿eso es ético?, yo lo dudo, lo veo más bien como oportunismo, como una actitud cómoda de dejarse llevar por la corriente.
Si han hablado de Juan Gabriel, si lo han humillado en lo que se refiere a su vida privada, me parece contradictorio que ahora se desvivan en elogios. Destrozarlo, y luego ponerlo en un altar… no se vale.
Si lo que pretenden es diferenciar al Juan Gabriel como persona y como artista, me parece que se han equivocado. ¿Por qué no siempre hablar del Juan Gabriel como artista y dejar de un lado su vida personal?, ¿por qué no siempre se ha hecho eso?.
Se dan golpes arteros, fuertes y directos con palabras hacia una persona, y luego olvidan del daño que le han provocado para subirse “al carro de la victoria” y celebrar con él sus triunfos profesionales.
Debemos de entender que un artista es una persona, un ser humano, y al atacarlo se le hace daño, un daño que no se salva con decir “pero es un gran compositor”.
Se piensa que por tener un micrófono, una cámara o una pluma para escribir se pueden decir todo tipo de barbaridades de un ser humano, y luego, por arte de magia, sin pedir disculpas por las ofensas, reconocer, sumarse al reconocimiento a su talento artístico.
Bien sabemos que Juan Gabriel ha dejado de componer canciones tan hermosas como lo hacía antes, ¿no piensan que en mucho eso se debe el daño que los medios le han hecho a su autoestima, a su persona misma? Podría ser.
A mí, me parece que este merecido reconocimiento lo deben de celebrar sus seguidores, su público. Juan Gabriel tiene un grupo de fans verdaderamente fiel, incondicional, estupendo. Son ellos quienes deben de compartir el éxito del Divo, no esos maloras doblecara que se la han pasando ofendiendo.
La tibieza, la falta de conciencia reina en los medios, en sus protagonistas. Una pena.
Ya es hora de entender que de lo que debemos de hablar de un artista es de su trabajo, de lo que haga público, y de nada más.
ponchov@exafm.com